domingo, 4 de diciembre de 2011

Nada como ir juntos a la par...


                                  Lo afín atrae a lo afín

domingo, 23 de octubre de 2011

Tú llegarás a amar a las personas en cuanto no te importe lo que son las personas. El amor es impersonal. En el amor no se mete la personalidad. El amor es, y fluye por medio de ti; tú no lo fabricas y en el amor la persona se queda a un lado. Por eso, el amor te deja libre y disponible. El yo es un impedimento para amar. Cuando eliges, y comparas, o pides compensaciones, es porque necesitas a esa persona para amarte a ti mismo. Cuando desaparecen los recuerdos, los prejuicios y las visiones subjetivas, entonces ya surge al amor que fluye desde donde es.” Anthony De Mello El camino hacia el esplendor

Paz

Bendición para los sentidos


Que sea bendecido tu cuerpo.
Que comprendas que tu cuerpo es un fiel y hermoso amigo de tu alma.
Que tengas paz y júbilo, y reconozcas que tus sentidos son umbrales sagrados.
...
Que comprendas que la santidad es atenta, que mira, siente, escucha y toca.
Que tus sentidos te recojan y te lleven a tu casa.
Que tus sentidos siempre te permitan celebrar el universo y el
misterio y las posibilidades de tu presencia aquí.

Libro de la sabiduría Celta

lunes, 17 de octubre de 2011

Ocuparse de uno mismo y dejar ser...

No corras desatinadamente tratando de sanar a todos tus amigos.
Haz tu  propio trabajo mental y sánate a ti mismo.
Eso será más benéfico que ninguna otra cosa para quienes te rodean.
No podemos hacer que los demás cambien.
Sólo podemos ofrecerles una atmósfera mental positiva donde tengan la posibilidad de cambiar si lo desean.
No es posible hacer el trabajo por otra persona, ni tampoco imponérselo.
Cada persona está aquí para aprender sus propias lecciones, y no le servirá de nada que se las demos resueltas, porque tiene que pasar personalmente por el proceso vital necesario para aprenderlas.
Lo único que podemos hacer por los demás es amarlos y dejar que sean quienes son, saber que su verdad está dentro de ellos y que cambiarán cuando quieran hacerlo.

Louise Hay

Abundancia

domingo, 7 de agosto de 2011

El Sueño del gusano

Un pequeño gusano caminaba un día en dirección al sol.
Muy cerca del camino se encontraba una hormiga, quien le preguntó: -¿Hacia dónde te diriges?
Sin dejar de caminar, contestó: -Anoche tuve un sueño, soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. ¡Me gustó tanto lo que vi en mi sueño que he decidido realizarlo!
La hormiga sorprendida, viendo cómo su amigo se alejaba, le gritó: -¡Debes estar loco! ¿Cómo podrás llegar hasta aquel lugar? ¡Si eres una simple oruga! Una piedra será una montaña para ti, un pequeño charco será un mar, y cualquier ramita será una barrera imposible de atravesar.
Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse.
De pronto oyó la voz de un escarabajo: -¿Hacía dónde te diriges con tanto empeño?
El gusanito le dijo jadeante: -Anoche tuve un sueño y deseo realizarlo, subiré a esa montaña y desde allí ¡contemplaré todo nuestro mundo!
El escarabajo riéndose a carcajadas le dijo: -Ni yo, con patas más grandes que las tuyas, intentaría llegar hasta allí ¡es imposible!
La oruga sudando continuó su camino, ya había avanzado unos cuantos centímetros.
También se encontró con una araña, un ciempiés, una rana, una flor… todos le aconsejaron a nuestro amigo que regrese a su casa.
¡No lo lograrás jamás! -le dijeron-
Pero él continuó. En su interior había un impulso que lo obligaba a seguir.
Ya agotado, sin fuerzas, decidió parar a descansar. -Estaré mejor- fue lo último que dijo, y murió.
Todos los animales del valle se reunieron alrededor de él, lo consideraban alguien que murió por querer realizar un sueño irrealizable.
Una mañana en la que el sol brillaba intensamente, todos los animales se volvieron a juntar en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos.
De pronto quedaron atónitos. Aquel armazón duro comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta.
Poco a poco,  fueron saliendo unas hermosas alas de los colores del arco iris. Aquel impresionante ser que tenían frente a ellos era una mariposa.
Todos quedaron sin palabras… Pudieron contemplar cómo se fue volando hasta la gran montaña a realizar su sueño, el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir.